Nuestra historia
Crecí en Puerto Escondido
Crecí en Puerto Escondido, en Zicatela — la zona que entonces era "la más lejana" del centro, aunque el centro nunca fue lo que atraía a nadie que venía a visitarme. Con mis amigos venía cada Semana Santa, y con mi familia en las fechas importantes, y hacíamos exactamente lo que espero que tú hagas: tomar el sol, echar la reta, meterme a la alberca, caminar a La Punta y ver el atardecer sin ningún apuro.
Durante años no supe lo privilegiado que era de tener un lugar así. Cuando lo entendí, decidí compartirlo: convertí esta casa de mi familia en Casa Nativa. "Nativa" porque le dimos esencia — muros de estuco a base de cal, maderas tropicales, piedras de ríos cercanos, textiles y artesanías locales — y quiero que disfrutes de Puerto como lo disfrutábamos nosotros: una michelada de litro y un atardecer en Zicatela, y la vida se detiene un momento.
No somos un hotel, son solo 5 habitaciones. No hay recepción 24 horas ni un equipo grande detrás — somos yo y tres personas más, cuidando los detalles para que tu estancia se sienta como se sentía la mía.
Como cualquier hospedaje independiente, puede surgir algún detalle — por eso, si al llegar algo no te gusta, tienes hasta 2 horas para decírmelo y te devuelvo tu dinero sin condiciones. Lo que pase después, lo resolvemos juntos.
Reserva conmigo, quiero que tengas unos días de descanso y disfrute.
Atentamente,
Luis Santibáñez
Host de Casa Nativa